El cliente trabajaba con sus métricas repartidas entre hojas de cálculo, exportaciones de varias herramientas y reportes que alguien armaba a mano cada semana. Querían un único panel donde ver lo que pasa en el negocio sin tener que cruzar archivos.
El reto
Cada informe era horas de copiar, pegar y cuadrar cifras de fuentes distintas. Para cuando el reporte estaba listo, los datos ya estaban viejos. No había una visión en vivo: las decisiones se tomaban mirando la foto de la semana pasada.
Qué hicimos
Construimos a medida el panel que el equipo abre cada mañana.
- Tablero con las métricas clave del negocio en una sola vista
- Gráficos interactivos con filtros por fecha, segmento y origen
- Integración de más de cinco fuentes de datos en un mismo modelo
- Actualización en tiempo real, sin recargar ni exportar nada
- Reportes automatizados que se generan y envían solos
- Roles y permisos por usuario para controlar qué ve cada quien
Cómo lo construimos
El núcleo es una capa que unifica las fuentes en un modelo de datos común y las mantiene sincronizadas. La interfaz consume ese modelo y pinta los gráficos al vuelo, con consultas pensadas para que el panel responda rápido aunque crezca el volumen.
Cuidamos el rendimiento donde se nota: carga incremental de los widgets, cacheo de las consultas pesadas y render eficiente de las gráficas para que filtrar no congele la pantalla. Todo pensado para uso diario e intensivo, no para una demo.
Resultados
El equipo dejó de armar informes a mano: el tiempo dedicado a reportes cayó drásticamente. Los datos están en vivo, no con días de retraso, y el panel reúne en un solo lugar más de cinco fuentes que antes vivían sueltas. Las decisiones se toman sobre lo que pasa ahora.