El estudio cubría bodas, retrato y producto, pero su trabajo vivía repartido en redes sociales que comprimen y recortan las fotos. Necesitaban un portfolio propio donde la imagen se viera como es y donde un cliente pudiera pedir cotización sin salir de la web.
El reto
Para un fotógrafo, la web ES la muestra. Cargar decenas de imágenes en alta sin que la página se arrastre es el problema de fondo: una galería lenta espanta justo a quien viene a juzgar la calidad visual. Y sin un camino claro a la cotización, las visitas miraban fotos y se iban sin contactar.
Qué hicimos
Diseñamos y construimos a medida un portfolio rápido y centrado en la imagen.
- Galería masonry que respeta el encuadre de cada foto
- Lightbox para ver en grande sin recargar la página
- Categorías por tipo de sesión (boda, retrato, producto)
- Sistema de cotización de sesiones con tipo, fecha y detalles
- Diseño sobrio que deja el protagonismo a las fotos
- Versión móvil fluida para deslizar la galería con el pulgar
Cómo lo construimos
La clave fue el rendimiento de imagen: formatos modernos, tamaños servidos según el dispositivo, carga diferida progresiva y placeholders para que el desplazamiento sea fluido incluso con la galería llena. La galería abre por debajo del segundo.
Construimos el formulario de cotización a medida, integrado al flujo para que pedir presupuesto sea natural tras ver el trabajo. SEO técnico con metadatos por categoría y datos estructurados para captar búsquedas como “fotógrafo de bodas”. Accesibilidad AA en navegación, contraste y texto alternativo en las imágenes.
Resultados
La galería abre casi al instante pese al peso visual, las visitas pasan más tiempo recorriendo el trabajo y un buen número termina pidiendo cotización en lugar de solo mirar. El portfolio convierte la admiración en consultas reales.